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viernes, 1 de julio de 2011
UNA HISTORIA NO CONTADA
UNA HISTORIA NO CONTADA
He estado involucrada en el movimiento pro vida desde 1968, cinco años antes de que el Tribunal Supremo de EE.UU. legalizara el aborto a petición durante todo el embarazo en todos los Estados del país. Desde 1976 he dado cientos de charlas a diferentes grupos sobre el resultado de esa catastrófica decisión: millón y medio de abortos quirúrgicos cada año.
Sin embargo, como las estadísticas suelen ser datos fríos y sin vida, he decidido contarles hoy una historia real para ilustrar la horrible realidad del aborto y la belleza de la vida. Se trata de una historia que nunca antes se había contado.
Una joven pareja, ambos de 19 años de edad, querían casarse. Los padres de él se opusieron porque era una familia rica que abrigaba grandes esperanzas para su futuro, ya que tenía talento para la música. Los padres de ella también se opusieron porque ella era la belleza de la familia, muy inteligente y también esperaban grandes cosas de ella.
Se casaron en secreto y continuaron viviendo en sus casas, pero ella quedó embarazada enseguida. Los padres de él rehusaron ayudarles económicamente a no ser que ella abortara, el papá mismo pagaría por el aborto. Los padres de ella no aceptaban el matrimonio, pero aunque nunca hubiesen estado de acuerdo con el aborto, ella tenía miedo de hablar con ellos sobre su embarazo.
La joven pareja decidió no abortar. El realizaba trabajos manuales y componía música mentalmente mientras trabajaba. Luego en la noche la escribía.
Meses más tarde el crimen organizado se mudó al barrio donde él trabajaba. El rehusó cooperar con los bandidos y su vida se vio amenazada. Sus padres entonces intentaron de nuevo convencer a su esposa de abortar. "Puedes decirles a tus padres que fue una pérdida (un aborto espontáneo)", le dijeron a ella. La presión económica se acrecentó cuando él perdió su trabajo y casi su propia vida. Ella seguía embarazada y sus padres no podían ayudarla económicamente. ¿Cómo podrían alimentar y vestir a la criatura que llevaba en su seno?
Mucha gente diría hoy equivocadamente: "Lo más razonable en esa situación es el aborto". Esto pasó en 1936, durante la Gran Depresión Económica en EE.UU. La joven pareja escogió la vida para su hijita y nunca se arrepintió de ello. Tampoco yo me he arrepentido. Ellos son mis padres y yo soy su primera hija.
Fuente: Testimonio de la Hermana Marianne Alpha, C.V. La Hermana Alpha trabaja para Human Life International y es experta en catequesis y educación religiosa.
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